Elsa Cross

XX

Del sueño
como de una ubre dulcísima

se nutre.

Una simple idea cruzando por la mente,
como Dios dando forma al universo.
Así el sueño entreteje mundos cambiantes.

¿Y hay diferencia?
De un soplo se puede borrar el universo.
Si en un instante cruzara otra imagen

por la mente de Dios,

ésta, ¿se desvanecería?
El tiempo todo de este mundo

dura lo que un instante.

Deseosos de eternidad lo alargamos,
como tirar de una cuerda,
como batir un mar de leche.
Y el néctar inmortal Dios lo retira de nuestros labios

hasta que quiere,

hasta que su aguijón o su garra
nos empujan

más allá del abismo.

Su fuego nos consume,
y el rojo vivo
se vuelve un blanco reflejante.
Y Él, que no tiene cara
ni ojos,

allí se mira, se pierde.

Entonces retira sus lazos y sus trampas.

(E. Cross. El diván de Ántar. México: INBA, 1989)