Ugo Foscolo

VI

Es justo, ya que pude abandonarte,
Que grite hoy a las olas agitadas
Que golpean los Alpes, mientras los vientos
Del Tirreno hoscos dispersan mi llanto.

Esperé, pues a largo exilio Dioses
Y hombres me llevaron entre perjuras
Gentes, lejos de ti que en la añoranza
Tristes pasas tus florecientes días,

Esperé que el tiempo, los hechos y estas
Rocas que anisoso atravieso, y los bosques
Eternos donde como fiera duermo,

Mi corazón sangrante aliviarían.
Vana esperanza! Amor me seguirá,
Poderoso, inmortal, hasta la muerte.

V

El día entero en largo incierto sueño
Gimo! Mas cuando llama la honda noche
Desde el cielo a los astros y a la luna
Y el aire frío se cubre de sombras,

Donde el llano es selvoso y más desierto
Ahí lento voy vagando, y una a una
palpo las llagas que la suerte adversa
Y amor y mundo en mi corazón abrieron.

Apoyo mi cansancio contra un pino,
O postrado donde truenan las olas
Con mis esperanzas hablo y deliro.

Mas por ti olvidando mortales iras
Y destino, hacia ti, mujer, suspiro:
Luz de mi vida, ¿quién te oculta a mis ojos?

(U. Foscolo. Los sepulcros, Sonetos y una oda. Ed. Alaide Foppa. México: Universidad Autónoma de Queretaro, 1983)