Índice de primeros versos

a la carne que cubre el hueso (Charles Bukowski)

A las cuatro y media de la tarde hasta el árbol (Hamutal Bar-Yosef)

A mis versos escritos prontamente (Marina Tsvietáieva)

A todas partes que me vuelvo, veo (Francisco de Quevedo)

a veces la dimensión de la felicidad (Elena Jordana)

A veces soy el Dios que traigo en mí (Fernando Pessoa)

A veces sueño con Lisboa por las noches (Hans Van de Waarsenburg)

Abrazar un beso y una caricia (Marisol Nava)

Absorto tedio abierto (Oliverio Girondo)

Agua sexual (Pablo Neruda)

Ahora es la Soledad quien viene de noche (Katherine Mansfield)

Ahora voy a ser el soldado de mi vida (Abbas Beydoun)

Ajedrez (Jorge Luis Borges)

Al dejar la prisión donde me tuvo (Francesco Petrarca)

Al fin y al cabo (Juan Calzadilla)

Al llevarme esta prueba, maestro, de amistad (Gérard de Nerval)

Al mirar un mapa (Kamau Brathwaite)

Al pie de la escalera (Jaime Torres Bodet)

Amantes de la percepción del Hombre (William Blake)

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo (Rubén Darío)

Amarte con un fuego duro y frío (Xavier Villaurrutia)

Anciano de manos desnudas (Saint-John Perse)

¡Anda, hijo!, dijeron, aparta la vista (Ray Bardbury)

Andad, letras, dad un salto (François Villon)

Antes de tropezar (Eduardo Hurtado)

Apago la luz (Hugo von Hofmannsthal)

Aprisa, aprisa, apresúrate soledad (Francisco Cervantes)

Aquella tristeza mía sin límites (Rodolfo Häsler)

Aquí sí que no puedo (Alfredo R. Placencia)

Arrancar el amor (Julia Santibáñez E.)

Así está bien (Peter Handke)

Aunque a veces parezca por la sonoridad del castellano (José Emilio Pacheco)

Aunque veloz vuele la gloriosa fábula de la juventud (Herman Melville)

Autopsicografía (Fernando Pessoa)

¡Ay, no detengas tus llamas (Charles Baudelaire)

Bajo el puente de Mirabeau fluye el Sena (Guillaume Apollinaire)

Bañémonos ahora y coronémonos, Pródica (Poesía Griega Clásica)

Barcas medio hundidas (Odysseas Elytis)

Ben Franklin era tan excéntrico (Ray Bradbury)

Boca que arrastra mi boca (Miguel Hernández)

Caen las cosas, dejan de ser, desaparecen (José Revueltas)

Caminamos por los campos todo el día (Odysseas Elytis)

Canción desde la torre más alta (Arthur Rimbaud)

Cansado del reposo cuya pereza ofende (Stéphane Mallarmé)

Cargado voy de mí: veo delante (Francisco de Quevedo)

Che, pibe (Elena Jordana)

chingar siempre cura, siempre, sin nombre, sin deseo a veces (Mayra Santos-Febres)

Cierras la puerta por fuera luego tratas de entrar (Raymond Carver)

Claro – yo rezaba – (Emily Dickinson)

Como bellos cuerpos que murieron jóvenes (Constantino Cavafis)

Como el Dolor, imperceptible (Emily Dickinson)

¿Cómo estás, Puerto Rico (Nicolás Guillén)

Como latas de cerveza vacías y colillas (Ernesto Cardenal)

Como una canción que cada vez se escucha menos (José Emilio Pacheco)

Con cabeza y cuerpo (Gloria Posada)

Con este corazón casi vacío (Juan Bañuelos)

Con las últimas lluvias (Francisco Hernández)

Con sus vestiduras ondulantes y nacaradas (Charles Baudelaire)

Con tus manos hiciste libres (José Hierro)

Con un trozo de carbón (Octavio Paz)

Coronas, quedáos suspendidas encima de estas puertas (Poesía Griega Clásica)

Creía ya por último (Giacomo Leopardi)

Cuando al Valle del Viento fui de paso (W. B. Yeats)

Cuando el mejor planeta en el diluvio (Lope de Vega)

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca (Constantino Cavafis)

Cuando en la taberna estamos (Goliardos)

Cuando extendí en la cama a Dorís de nalgas sonrosadas (Poesía Griega Clásica)

Cuando he visto que el Tiempo ha destruido (William Shakespeare)

Cuando las noticias dominicales sobre el frente (Herman Melville)

cuando las serpiente negocien su derecho a reptar (e. e. cummings)

Cuando leo mi poema (Luis Felipe Fabre)

Cuando los hombres alzan los hombros y pasan (Xavier Villaurrutia)

Cuando me desperté, la ciudad hablaba (Dylan Thomas)

Cuando mis ojos duermen, mejor veo (William Shakespeare)

Cuando pensé que mi tormento esquivo (Lope de Vega)

Cuando se hace de noche (Georg Trakl)

Cuando vieron a Patroclo muerto (Constantino Cavafis)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante (Gabriel Celaya)

Cuántas palabras habré yo dejado de decir (Juan Calzadilla)

cuánto (William Carlos Williams)

Cúbrete el rostro (Oliverio Girondo)

Cultiva tu artista, mujer  (Rubén Darío)

Dad la mano a este pobre que se pierde (Alfredo R. Placencia)

De aquel hondo tumulto de rocas primitivas (Carlos Pellicer)

De arpa y jaranas precedido (Rubén Bonifaz Nuño)

De cara a la pared (Julia Santibáñez E.)

De cara al oeste, desde las costas de California (Walt Whitman)

de la mentira del no (e. e. cummings)

De todos los moluscos son éstos (Rafael Arráiz Lucca)

deja que (Francisco X. Alarcón)

Dejadme que disfrute de la tierra, aun consciente (Thomas Hardy)

Dejo el valle repleto (Eduardo Hurtado)

Del dulce fuego que en el pecho me arde (Gutierre de Cetina)

Del sueño (Elsa Cross)

Demonio encarnado (Dylan Thomas)

Desde hace años, Chucho (Enriqueta Ochoa)

Desde hace tiempo (Eduardo Hurtado)

Después de todo, no me resulta extraño -a mí que (Juan Calzadilla)

Destino (Rosario Castellanos)

dice que no sabe del miedo de la muerte del amor (Alejandra Pizarnik)

Digamos que no tiene comienzo el mar (José Emilio Pacheco)

Dijiste <<Iré a otra tierra, iré a otro mar (Constantino Cavafis)

Dijo sus secretos el faisán de oro (Rubén Darío)

Dios del sen- (Kamau Brathwaite)

Dios, origen del Universo (Poesía Quechua)

Donde se encuentran dos calles (Abbas Beydoun)

Dormido me despierto (Peter Handke)

Dulcísimo, potente (Giacomo Leopardi)

El astuto Belcebú aprovechó cuantas ocasiones tuvo (Samuel T. Coleridge)

el corazón de este hombre (e. e. cummings)

El desierto es un amante abandonado (Selfa Chew)

El día entero en largo incierto sueño (Ugo Foscolo)

El dios Kneph sacudía temblando el universo (Gérard de Nerval)

El gozo y la esencia de mi vida (Constantino Cavafis)

El hilillo de agua, rompedizo y ligero (Alfredo R. Placencia)

El hombre se establece (José Revueltas)

El horizonte (Hans Van de Waarsenburg)

El joven comerciante llegó desde Sidón (Yorgos Seferis)

El joven rey está contento (Julia Santibáñez E.)

El maestro cantor Mazetti (Peter Handke)

El mar diurno en la sombra de sus naves (Carlos Pellicer)

El mediodía, bajo la espesa sombra de los árboles (Aldous Huxley)

El mercado es el mercado y en él compro (Alexis Gómez Rosa)

El mundo está aburrido de mí (Charles d’Orléans)

El oeste sus flores ha arrancado y las ha arrojado (Aldous Huxley)

El poeta cara a cara con la luna (Roque Dalton)

El que el alma encender de honesto celo (Gutierre de Cetina)

El que escribe al último (Efraín Huerta)

El recuerdo tranquilo de tu nombre (Jaime Torres Bodet)

El Rey de los Elfos (Johann Wolfgang Goethe)

El rostro gentil de Nicareta, bañado de Deseos (Poesía Griega Clásica)

El sueño lo inundó con imágenes de frutas y de hojas (Yorgos Seferis)

El tiempo, insinuándose en tu cuerpo (Luis Cernuda)

El tiempo se va y viene y vuelve (Trovadores)

El verano, absorto en sí mismo (Aldous Huxley)

El viento errante sobre los caminos (Hugo von Hofmannsthal)

El viento saltó a las cuatro (T. S. Eliot)

Ellos preguntarán (Gloria Posada)

Embadurné de golpe el mapa de mis días grises (Vladimir V. Maiakovski)

en algún lugar adonde nunca he ido gozosamente más allá (e. e. cummings)

En el fondo del alma (Jaime Torres Bodet)

En el solitario aire de ultratumba (Marina Tsvietáieva)

En estas alcobas oscuras, donde paso (Constantino Cavafis)

En gran medida lo que uno hace tiene por finalidad (Juan Calzadilla)

En Hong Kong escribí tu nombre (Julián Herbert)

En Köhln, ciudad de monjes y huesos (Samuel T. Coleridge)

En la costa de Texas (Guillaume Apollinaire)

En la descripción del lago (Hans Van de Waarsenburg)

En la desolación de mi sangre (Susana Thénon)

En la noche a tu lado (Alejandra Pizarnik)

En lo hondo de los valles oscuros mueren los hambrientos (Bertolt Brecht)

En lo que dura la palpitación de una arteria (W. B. Yeats)

En pasillos del hospital antiguo (Marco Antonio Campos)

En su grave rincón, los jugadores (Jorge Luis Borges)

En un día del hombre están los días (Jorge Luis Borges)

Entre irse y quedarse duda el día (Octavio Paz)

Envejeció entre las llamas de Troya (Yorgos Seferis)

Era hermoso. Tenía el pelo blanco y los días contados (Lila Calderón)

Era toda una grata novedad (Seamus Heaney)

Era un pájaro grande. Las alas estaban en cruz, abiertas al cielo  (Augusto Frederico Schmidt)

Éramos un montón de mujeres sin vestíbulos (Mayra Santos-Febres)

Es justo, ya que pude abandonarte (Ugo Foscolo)

Es noche, tal silencio (Alfonsina Storni)

Es pasión la eternidad, al empezar muchacha (W. B. Yeats)

Es una boca más la que he besado (Alfonsina Storni)

Es una tarde mustia y desabrida (Antonio Machado)

Esa rosa que, en verde movimiento (Luis de Sandoval Zapata)

Escribir en España es hablar por no callar (Blas de Otero)

Escribo sin modelo (Gloria Fuertes)

Escucha mis palabras oh Señor (Ernesto Cardenal)

Esos minúsculos superhombres o supermujeres (Elena Jordana)

Esta ciudad nos duele como una espina en la garganta (José Javier Villarreal)

Está la mente en blanco y el papel se oculta (Francisco Hernández)

Esta página es un cuarto deshabitado (Valerio Magrelli)

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba (Sor Juana Inés de la Cruz)

Estaban. Y con razón. Sólo estando (Seamus Heaney)

Están organizando el mundo (Rafael Arráiz Lucca)

Este día el otoño es una piedra azul (José Javier Villarreal)

Este mi triste y miserable estado (Lope de Vega)

Éste, que ves, engaño colorido (Sor Juana Inés de la Cruz)

Este zafiro sin mareas uniformemente desborda (Aldous Huxley)

Estos últimos días son tan espectrales (Georg Trakl)

Estoy a boca y llanto sometido (Juan Bañuelos)

Estoy aquí, frente a la vida ansiosa (Jaime Torres Bodet)

Estoy asomado mirando hacia abajo (C. K. Williams)

estoy de pie (Francisco X. Alarcón)

Estoy en la barca de Caronte (Marisol Nava)

Estoy muriendo solo de veloces venenos (Efraín Huerta)

Exactamente (Cristina Peri Rossi)

Fue Troya desdichada, y fue famosa (Lope de Vega)

Fuera yo entonces o sea ahora: avanzas (Rainer Maria Rilke)

Gracias a ti (Peter Handke)

Grupo dicotiledón. Oberturan (César Vallejo)

Había un viejo puente de madera, camino a Manchester (William Carlos Williams)

Hablamos lenguas que no son las nuestras (Cristina Peri Rossi)

Hacia la sombra de las bellas frondas (Francesco Petrarca)

Haré un verso sobre absolutamente nada (Trovadores)

Hay gente mala en el país (Renato Leduc)

Hay que reflexionar sobre las ideas (Valerio Magrelli)

Hay un claro jardín, entre muros bajos (Cesare Pavese)

He conocido a la criatura nocturna (Francisco Hernández)

He recorrido caminos (Gloria Posada)

He sentido la tristeza en tus ojos (José Javier Villarreal)

Hermosa flor eres tú (Poesía Quechua)

Hojas (Kamau Brathwaite)

Hoy me gusta la vida mucho menos (César Vallejo)

Hoy te quiero declarar mi amor (Vicente Aleixandre)

Huelo a color de luto en esos días (Roque Dalton)

Humboldt asienta que los insectos fosforescentes (Juan Calzadilla)

Iba en un paso rítmico y felino (Rubén Darío)

Incluso cuando arrecia un poco la lluvia (C. K. Williams)

Inmensidad azul. Inmensidad (Renato Leduc)

Intenta guardarlas, poeta (Constantino Cavafis)

Invitar al paisaje a que venga a mi mano (Carlos Pellicer)

Ir y quedarse, y con quedar partirse (Lope de Vega)

Isla de imán (Renato Leduc)

Jornada de la soltera (Rosario Castellanos)

Jamás el agua se mezclará con fuego. Jamás seremos (Poesía Griega Clásica)

La aurora de Nueva York tiene (Federico García Lorca)

La calle (Pablo Neruda)

La carne es triste, ¡ay!, y todo lo he leído (Stéphane Mallarmé)

La cartera de mi padre (Raymond Carver)

La casa en las dunas se apena todo el verano (Hans Van de Waarsenburg)

La España de charanga y pandereta (Antonio Machado)

Las hojas que enrojecen con fuerza (Abbas Beydoun)

La lentitud habla con los objetos de la lentitud (Peter Handke)

La levedad del aire te hurta el peso en la habitación (Rodolfo Häsler)

La muerte y la muchacha (Alejandra Pizarnik)

La mujer gorda venía delante (Federico García Lorca)

La música nunca volará de tu corneta verde en cuadros (Kamau Brathwaite)

¡La noche ha sido tan extraña! Sentía (W. B. Yeats)

La novedad es tu divisa (Rubén Bonifaz Nuño)

La pluma no debería dejar nunca (Valerio Magrelli)

La población de todos los imperios (Vladimir V. Maiakovski)

La regla es esta (Eduardo Lizalde)

La seductora Arsínoe me ha herido, amado Adonis (Poesía Griega Clásica)

La señora de edad fue a visitarme y dijo: (José Emilio Pacheco)

La silenciosa noche. Aquí en el bosque (José Emilio Pacheco)

La soledad de las cosas que caen (Juan Bañuelos)

La tenebrosa ira del pueblo (Georg Trakl)

La vejez (William Carlos Williams)

La vida empieza en lágrimas y caca (Francisco de Quevedo)

Las autoridades hacen un llamado a la población (Luis Felipe Fabre)

Las copas de los pinos crujen al entrechocarse (Guillaume Apollinaire)

las horas se levantan despojándose de estrellas y es (e. e. cummings)

Las muchachas que pisaron las pocas (Odysseas Elytis)

Lavoisier, cuando apenas era un chico (Ray Bradbury)

Le abrió la carne (Gloria Posada)

Levántame, Señor, que estoy caído (Fray Miguel de Guevara)

Levantando los ojos del libro, de las cercanas numerales líneas (Rainer Maria Rilke)

Libro de lectura (Johann Wolfgang Goethe)

Lo primero que hay que decir (Jaime Sabines)

Lo quiso todo o nada (José Hierro)

Los días buenos ya, -el polvo (Gérard de Nerval)

Los poemas que le he arrancado al hastío (Abbas Beydoun)

Los que siguen a los trenes en los que viajan muchachas muy enfermas con los ojos llorosos (Augusto Frederico Schmidt)

Los que son viejos en la comarca son los primeros (Saint-John Perse)

Los rostros son los mismos (Susana Thénon)

los viejos amigos del pueblo juegan (Charles Bukowski)

Llamar al pan el pan y que aparezca (Octavio Paz)

Llegará la hora de alegrar a nuestro Inca (Poesía Quechua)

Más pulidos que el mármol transparente (Efrén Rebolledo)

Me doy cuenta de que me faltas (Jaime Sabines)

Me enloquecen tus labios sonrosados, en palabras ricos (Poesía Griega Clásica)

Me enviaba carta (Eduardo Hurtado)

Me escribe Napoleón (Salvador Novo)

me gusta mi cuerpo cuando está con tu (e. e. cummings)

Me miro en el espejo (Thomas Hardy)

Me obligaste a viajar por el llanto (Gloria Fuertes)

Me parece que vivo (Oliverio Girondo)

Me pregunto: ¿para qué hablar con ellos? (Bertolt Brecht)

Me pregunto qué puedo hacer contigo (José Emilio Pacheco)

Método (Gerardo Deniz)

Mi abuela me lava por dentro la boca (C. K. Williams)

Mi alma. A la antigua escalera de caracol acude (W. B. Yeats)

Mi amante lleva grabado (Rafael Alberti)

Mi ciudad, como todas (Eduardo Hurtado)

Mi tedio no duerme (Fernando Pessoa)

Mi vida es como un lago taciturno (Salvador Novo)

Mía eres. Pero otro (Vicente Aleixandre)

Miedo da a veces coger la pluma y ponerse a escribir (Gloria Fuertes)

Mil veces mientra en vos estoy pensando (Gutierre de Cetina)

Mira si tú me conose (Nicolás Guillén)

Mis manos (Octavio Paz)

Miss Helen Slingsby era mi tía solterona (T. S. Eliot)

Mosca diminuta (William Blake)

Muéstrame de nuevo esas fotos (Hamutal Bar-Yosef)

Nace la aurora con renglón de flores (Luis de Sandoval Zapata)

Nada (Jaime Torres Bodet)

Nada. Sino esta mancha corrosiva (Juan Bañuelos)

Nadie me preguntó, antes que mi vida naciera (Samuel T. Coleridge)

nadie tiene (Francisco X. Alarcón)

Ni magnitud, ni fastuosidad (Herman Melville)

Ni una máquina para ahorrar el trabajo (Walt Whitman)

Nieva, graniza, oscurécelo todo, quema, lanza tus rayos (Poesía Griega Clásica)

No amo mi patria (José Emilio Pacheco)

No aprecio en nada los besos (Charles d’Orléans)

No conozco (Valerio Magrelli)

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie (Federico García Lorca)

No es éste un juego de poca monta (François Villon)

¿No es más dulce el placer de la mañana (William Blake)

No es nada, es un suspiro (Luis Cernuda)

No es que muera de amor, muero de ti (Jaime Sabines)

No era la Muerte, pues yo me erguí (Emily Dickinson)

No, esta ciudad no cambiará jamás su código postal (Selfa Chew)

No existiría la Clemencia (William Blake)

No fue (Efraín Huerta)

No ha sido el ruido de la noche (José Carlos Becerra)

no hay (Francisco X. Alarcón)

No importa que sea falso (Eduardo Lizalde)

No me gusta el monoteísmo (Cristina Peri Rossi)

No me mueve, mi Dios, para quererte (Fray Miguel de Guevara)

No morir: ser cogido por la muerte (Augusto Frederico Schmidt)

No puedo salir de mí sin que no vaya a dar a ti (Juan Bañuelos)

No quiero barca, corazón barquero (Rafael Alberti)

No sé. Todas las noches te he soñado (Rubén Bonifaz Nuño)

¿No tengo que morir? Pues ¿qué me importa (Poesía Griega Clásica)

No tengo un vaso de agua (Valerio Magrelli)

Norte (Gerardo Deniz)

Nos dio la muerte una espada profunda (José Revueltas)

Nos leeremos (Rafael Arráiz Lucca)

Nos vamos acercando al final de entender (Thomas Hardy)

Nunca conocí un mago (Gloria Posada)

Nunca te enamores de 1 kilo (Julián Herbert)

¡Oh! ¡motivos tengo de elogio! (Saint-John Perse)

Oh Suerte (Goliardos)

Oigo tu cuerpo con la avidez abrevada y tranquila (Coral Bracho)

Odio profundamente la turba de los grandes señores (Hölderlin)

Orinando a la puerta de una cabaña (C. K. Williams)

¡Otra vez con la vitoria (Poesía Gauchesca)

¿Para qué este ir y venir? (Enriqueta Ochoa)

Para que yo pudiera amarte (Cristina Peri Rossi)

Parece que me paso la mitad de la vida llegando a hoteles extraños (Katherine Mansfield)

Parvada de ojos (Marisol Nava)

Pasad y decid que a la tierra (Marco Antonio Campos)

Pensaba que la muerte empezaría por los pies (Hamutal Bar-Yosef)

Pero entonces llega ese raro momento (Katherine Mansfield)

Pero sin perder nunca la imagen de conjunto (Odysseas Elytis)

Persiguen por las calles (Cristina Peri Rossi)

Pienso en tu sexo (César Vallejo)

Podrá faltarme el aire (Blas de Otero)

Pon esta lámpara entre tus piernas desnudas (Roque Dalton)

Por el tiempo pasas (José Carlos Becerra)

Por supuesto lo sé: tan sólo la suerte ha hecho (Bertolt Brecht)

Por un país de piedra y viento duro (Francisco Cervantes)

¿Posees talento y corazón? (Hölderlin)

puedo apretar? dijo él (e. e. cummings)

Pues bien, se ha constatado que el oro de la raíz del olivo (Odysseas Elytis)

¿Qué bestia caída de pasmo (Alejandra Pizarnik)

¿Qué es el mundo? Un eterno poema (Hugo von Hofmannsthal)

¿Qué es la muerte (Marisol Nava)

Que la culebra aguarde (William Carlos Williams)

Qué repugnantes los humanos (José Emilio Pacheco)

Quienquiera que haya mirado el sol fijamente (Gérard de Nerval)

Quiero que te deslices (Julia Santibáñez E.)

Quiero tu nombre aquí (Vicente Aleixandre)

Quinta elegía romana (Johann Wolfgang Goethe)

Raza de Abel, duerme, bebe y come (Charles Baudelaire)

Recién hoy, y ya han pasado más de dos años (Hamutal Bar-Yosef)

Recordar mal (Gabriel Celaya)

Regresa con frecuencia y tómame (Constantino Cavafis)

Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos (Efrén Rebolledo)

Se asomó a aquellas aguas (José Hierro)

Se entrechocan platos del desayuno en cocinas de sótanos (T. S. Eliot)

Se ha extraviado una sombra (Lila Calderón)

Se nublaron los cielos de tus ojos (Efrén Rebolledo)

Sé que me está viendo desde el infierno de sus ojos (José Javier Villarreal)

Se siguen contando las mismas cosas (Lila Calderón)

Sentí un Funeral, en los Sesos (Emily Dickinson)

Ser o no ser (William Blake)

¿Será de amor la queja vana (Jaime Torres Bodet)

Serán muchas las hojas, raíz hay una sola (W. B. Yeats)

Si alguna vez llego al Estado Humano (William Blake)

Sí, anónima urbe, con auténtica delicadeza (Hamutal Bar-Yosef)

Si de la amada vista (Gutierre de Cetina)

Si duráramos eternamente (Bertolt Brecht)

Si este silencio hablara (José Emilio Pacheco)

Si mi vida del áspero tormento (Francesco Petrarca)

Siempre (Efraín Huerta)

Siguen apuntalando la recova (Jorge Luis Borges)

Silencio que naufraga en el silencio (Miguel Hernández)

Sin miramiento, sin piedad, sin pudor (Constantino Cavafis)

Sin querer has deshecho (Luis Cernuda)

Sobre una oscurecida ola nocturna (Georg Trakl)

Soledad, aburrimiento (Xavier Villaurrutia)

Son mías todas las ciudades y sus teatros (Rodolfo Häsler)

Son nuestras fatigas, las de los infortunados (Constantino Cavafis)

Soy el mendigo cósmico y mi inopia es la suma (Ramón López Velarde)

Soy esa borrachera que necesitás a mitad de año (Elena Jordana)

Sus manos (Gloria Posada)

También Eros florece en la estación en que la tierra (Poesía Griega Clásica)

Te creí cartógrafo (Julia Santibáñez E.)

Te habrán culpado acaso de que robaste (W. B. Yeats)

Te quiero (Luis Cernuda)

Tendida en la madrugada (Nicolás Guillén)

Tendido (Oliverio Girondo)

Tengo que decírtelo (William Carlos Williams)

¡Terrible es este arte! Hilo de mi cuerpo el hilo (Hugo von Hofmannsthal)

Texas (Francisco X. Alarcón)

Todo el esplendor (Marina Tsvietáieva)

Todo está en su lugar (Alexis Gómez Rosa)

Todo poema (Eduardo Lizalde)

Todo puede tentarme a que me aleje (W. B. Yeats)

Tomé en casa el otro día (Poesía Gauchesca)

Tomé una vez entre mis manos (Rainer Maria Rilke)

Trabajando inútilmente con palabras (Francisco Cervantes)

Tras la reclusión vino de improviso la luz (Enriqueta Ochoa)

Tras muchos años de preparación (José Emilio Pacheco)

Trazo, solitario, en mi pequeño cubículo de ingeniero, el plano (Francisco Cervantes)

Triste de mí, que poco atento estuve (Francesco Petrarca)

Tu canto justo que desdeña las sombras (Francisco Cervantes)

Tu mano refleja el mapa (Hans Van de Waarsenburg)

Tu nombre sólo existe (Alexis Gómez Rosa)

Tú pasarás por mí, como sobre una fuente (Alfonsina Storni)

Un día en que lloviznaba me hallaba en la pradera (Thomas Hardy)

Una bolsa vacía, blanca, de plástico (Luis Felipe Fabre)

Una crema de luz fosforescente (Aldous Huxley)

Uno cava en el verso (Eduardo Lizalde)

Uno se muere de cualquier árbol (Selfa Chew)

Unos tejían redes (Jaime Torres Bodet)

Vacío, antes de que llegue el sueño, el tiempo invita (Aldous Huxley)

Valium 10 (Rosario Castellanos)

Vallejo escribiendo sobre (Charles Bukowski)

Velay paro, caballeros (Poesía Gauchesca)

Ven conmigo a jugar (W. B. Yeats)

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (Cesare Pavese)

Vidrio animado que en la lumbre atinas (Luis de Sandoval Zapata)

¿Vienes del cielo profundo o surges del abismo (Charles Baudelaire)

Vive conmigo no sé qué mujer (Ramón López Velarde)

Viví a contracorriente, perseguido por un adolescencia (Marco Antonio Campos)

Vivo entre piedras (Susana Thénon)

Vuelve el oscuro otoño lleno de frutos y abundancia (Georg Trakl)

Vuelve muchas veces y tómame (Constantino Cavafis)

Y cómo nos miramos (Hugo von Hofmannsthal)

¿Y el cojo? ¿En qué aire abandonó  (Alexis Gómez Rosa)

Y es cierto (Eduardo Lizalde)

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas (Alejandra Pizarnik)

Y luego, a media noche, cuando empezamos a descender (Seamus Heaney)

Y pensar que extraviamos (Ramón López Velarde)

¿Y qué si nos vamos anticipando (Alejandra Pizarnik)

Y ya la muerte no tendrá dominio (Dylan Thomas)

Yo estoy aquí sentado, yo estoy aquí caminando (José Revueltas)

Yo no escribo (Ray Bradbury)

Yo no vengo esta noche a imperar en tu cuerpo (Stéphane Mallarmé)

Yo solo soy un hombre débil, un espontáneo (Ramón López Velarde)

Yo soy el libro que no dice nada (Renato Leduc)

Yo soy en Dios lo que soy (Rubén Darío)