Formaciones
En el inicio,
cuando la armonía hacía un raro ruido,
gemía el caos.
Luego fue la procelosa apariencia del mar.
En esta era,
esta estrecha secuencia de tiempo
se libera del Gran Tiempo,
como una isla que se desprende de una península,
de una banquiza silenciosa.
Sed
Ansío la luz
como un sediento el agua.
Un cinturón de vaga luminosidad
se extiende a través del frío cielo.
En el paraíso nieva.
Silencio I
Como una cascada que siempre condujera a un fin interminable,
como un continuo sonido lejano
o una violenta penetración en la conciencia.
Como si el motor de un avión se detuviera en pleno vuelo,
los pequeños ruidos toman conciencia de sí mismos.
No hubo una quietud mayor.
Señas I
Apoyada en el horoizonte de la tarde,
una estrella titila extrañamente.
Un náufrago me hace señas
en el océano celeste.
Pero, a los 50 grados bajo cero,
la nieve cubre mi rostro
y desaparezco en un círculo infernal.
Luz II
Antes la había deseado ardientemente,
pero en Junio la necesité con avidez.
El farol
y las velas
vertían apenas
los mínimos charcos del tesoro.
(J. P. Riveros. Libro del frío. 2a ed. Temuco, Chile: Ofqui Editores, 2016)
