Si pudiera esperar un siglo
Colgando el tiempo en el pulso infinito de la espera,
dejaría mi silueta reposar en un camastro
repetiría
una vez y otra vez tu nombre
hasta tocar la verdad de tu silencio
Cartografiando poco a poco mi deseo,
como si te hallaras a mi lado y tardaran
mis palabras
años luz
en llegar a tus sentidos
te hablaría callada de la ruta de mi vuelo
y de mi plan de aterrizaje
Ahogando mi sed en el estío
acariciando esquirlas de sentido
te diría que sin saberlo me acompañas
cuando sin ti navego en mi desierto
bebiendo
rastros de luz en tu mutismo
Si pudiera esperar un siglo
entonces quizás entonces
te diría
cuanto de tanto te pienso,
cuanto de mucho lamento
hacer literatura con tu cuerpo
Y mírame aquí
Que canto lo que he vivido,
sola
y conmigo
yo, que nunca entendí a quienes dicen
y hablan con nombres de otros
repitiendo las palabras
usurpando las tonadas y empeñando sus sueños
con los usos aprendidos
Yo, que hablo con letras propias
y he buscado mi propio camino,
que cuento mi historia cierta y me río de ella
y canto sin melodía las canciones no aprendidas
que he hecho mi propio cielo a la medida de mis sueños
y algo entiendo de las aristas del deseo,
-con el que juego-
porque sé que es pan, y es miel,
y es el tiempo del gemido: el sonido de un faro enceguecido
que anuncia el límite del mar
y la llegada a su destino
y sin embargo,
dialogo contigo
yo, que no sé quién eres
ni lo que has sido
y te hablo, y te pienso
y te sueño, y no sé ni lo que soy,
ni quién he sido
En un momento
Se caerán los velos con los días
y todo el baile habrá concluido
dejando la promesa
habitando en una tierra derruida
Sé que sólo soy tus pensamientos
nubes en el cielo de tus sueños
manchas en la piel de tu silencio
una huella en la mano que se moja
en tus noches solitarias
sé que toda yo soy tu coartada
la inversión de tu algoritmo
el eco de tu nombre dicho en un espejo
o ni eso,
Una idea suavemente articulada
casi
casi
congelada
en el burdo trazo que ilumina
el universo roto de tus días
Sé muy bien que el amor que me profesas
no es mentira
es engaño y es huída.
Quisiera
Quisiera escribirte que ayer estuviste en mis sueños
que habitamos juntos el silencio
y cantamos
a gritos una danza
que mi piel se vistió de luna
y que por ti, a media noche
salió el sol
pero lo único que en realidad ocurre
cuando te pienso,
es que no logro estructurarte en mi recuerdo
y sin querer pensar
estando sin ti me acuerdo
que algún día,
llegará la noche
(G. Mazzotti. antes de que no sea cierto. Xalapa, Ver., México: Universidad Veracruzana, 2007)
