Roque Dalton

Atardecer (II)

Pon esta lámpara entre tus piernas desnudas y de tu boca saldrá un pequeño sol: secreto burlón de viejos dioses de Irlanda que jamás se dio en esta saga del mundo, en este país tan inequivocadamente vagina… Pero, entonces, correríamos el peligro de una erupción volcánica!

VIII
Huelo mal

Huelo a color de luto en esos días
que las flores enferman por su precio
cuando se muere a secas el que es pobre
confiando en que ya pronto lloverá.

Huelo a historia de pequeña catástrofe
tanto que se ha podido quedar con los cadáveres
huelo a viejo desorden hecho fe
doctorada en respeto su gran llama.

Huelo a lejos del mar no me defiendo
el algo he de morir por tal olor
huelo a pésame magro les decía
a palidez de sombra a casa muerta.

Huelo a sudor del hierro a polvo puesto
a deslavar con la luz de la luna
a hueso abandonado cerca del laberinto
bajo los humos del amanecer.

Huelo a un animal que sólo yo conozco
desfallecido sobre el terciopelo
huelo a dibujo de niño fatal
a eternidad que nadie buscaría.

Huelo a cuando es ya tarde para todo.

20 de septiembre.

Américalatina

El poeta cara a cara con la luna
fuma su margarita emocionante
bebe su dosis de palabras ajenas
vuela con sus pinceles de rocío
rasca su violincito pederasta.

Hasta que se destroza los hocicos
en el áspero muro de un cuartel.

(R. Dalton. Taberna y otros lugares. Bogotá: Ocean Sur, 2007)