Arthur Rimbaud

Canción desde la torre más alta

¡Que venga el tiempo, que venga,
en que las almas se prendan!

Fui tan paciente
que olvido para siempre.
Temores y pesares
a los cielos se han ido.
Y la sed malsana
oscurece mis venas.

¡Que venga el tiempo, que venga,
en que las almas se prendan!

Igual la pradera
entregada al olvido,
creciente y florida
de incienso y cizaña,
bajo el feroz zumbido
de las sucias moscas.

¡Que venga el tiempo, que venga,
en que las almas se prendan!

(A. Rimbaud. Una temporada en el infierno (Une Saison en enfer). Trad. y notas Juan Abeleira. Texto bilingüe. 3a. ed. Madrid: Ediciones Hiperión, 2005)