Marina Tsvietáieva

A mis versos escritos prontamente,
cuando no sabía que yo era poeta,
surgiendo como chorros de fuente,
como chispas de cohetes violetas,

diablillos irrumpiendo a su suerte
en el santuario en incienso dormido,
a mis versos de juventud y muerte
-¡versos por nadie leídos!-

(¡que nadie compró, ni ha comprado!),
dispersos en el polvo de las librerías,
a mis versos, como a los vinos preciados,
les llegará su día.

Mayo de 1913. Koktebel

Todo el esplendor
de las trompetas apenas vibrar
de hierba ante ti.

Todo el esplendor
de la tempestad apenas piar
de pájaros ante ti.

Todo el esplendor
de las alas apenas temblar
de párpados ante ti.

23 de Abril de 1921

En el solitario aire de ultratumba
un trayecto se pierde…
En los solitarios cables que tiemblan,
la curva de los rieles…

Como si hubieran llevado mi vida
por los postes de acero
en la pobre llovizna –dos lejanías…
(¡Moscú en el recuerdo!)

Como si hubieran matado a mi vida.
Desde la última vena
en la pobre llovizna por dos venas
se desangra la vida.

28 de Octubre de 1922

(M. Tsvietáieva. Antología. 100 poemas. 2ª. ed. Trad. José Luis Reina Palazón. Madrid: Visor Libros, 2009)