Alfonsina Storni

Irremediablemente mujer

Tú pasarás por mí, como sobre una fuente,
en un vuelo soberbio de pájaro de presa;
te beberás el agua de la vida que mana
y te irás por los cielos a buscar primaveras.

Se quedará la fuente manando siempre el agua,
rebosará la linfa donde bebieras, ave,
y en las tardes de oro, cuando queme la tierra,
soñará con tus alas de brillante plumaje.

Puede ser que algún día nuevamente de paso,
vuelvas por un momento a posar en la fuente,
y el agua que la llena, inexperta nacida,
te dirá como entonces: -Ave de presa, bebe…

El llamado

Es noche, tal silencio
Que si Dios parpadeara
Lo oyera. Yo paseo.
En la selva, mis plantas
Pisan la hierba fresca
Que salpica rocío.
Las estrellas me hablan,
Y me beso los dedos,
Finos de luna blanca.
De pronto soy herida…
Y el corazón se para,
Se enroscan mis cabellos,
Mis espaldas se agrandan;
Oh, mis dedos florecen,
Mis miembros echan alas,
Voy a morir ahogada
Por luces y fragancias…
Es que en medio a la selva
Tu voz dulce me llama…

Una vez más

Es una boca más la que he besado.
¿Qué hallé en el fondo de tan dulce boca?
¿Que nada hay nuevo bajo el sol y es poca
La miel de un beso para haberlo dado?

Heme otra vez aquí, pomo vaciado.
Bajo este sol que mis espaldas toca
A la cordura vanamente, invoca
Mi triste corazón desorbitado.

¿Una vez más?… Mi carne se estremece
Y un gran terror entre mis manos crece,
Pues alguien da mi nombre a los caminos

Y es su voz de hombre, cálida y temida.
Ay, quiero estarme quieta y soy movida
Hacia la sombra verde de los pinos.

(A. Storni. Antología poética. Pról. Susana Zanetti. 15a. ed. Buenos Aires: Losada, 1991)