William Blake

“No es más dulce…”

¿No es más dulce el placer de la mañana
que los placeres de la noche?
¿Y acaso se avergüenza de la luz
el vivo placer de los jóvenes?

Dejad que dolencia y edad, calladas,
roben de noche los viñedos;
mas que el vigor ardiente de los jóvenes
tome sus frutos con el alba.

[La canción del ángulo obtuso]

Ser o no ser
demasiado importante,
como Sir Isaac Newton,
o Locke, o el doctor South,
o Sherlock de la Muerte.
Yo prefiero ser Sutton.

Pues construyó una casa
para ancianos y jóvenes,
con muros de ladrillo,
y dentro la amuebló
con cargo a sus ganancias,
y todo de su parte.

Y retiró del banco
su dinero en un cofre,
y envió a su sirviente
con Green el albañil
y luego el carpintero:
tan fervoroso era.

Tres pies las chimeneas,
muchos más las ventanas;
desagües y piletas
en común beneficio,
y el camino asfaltado
para evitar hedores.

¿No fue acaso un buen hombre,
aunque poco viviera,
este Sutton llamado,
tal Locke, o el doctor South,
o Sherlock de la Muerte,
o Sir Isaac Newton?

La mosca

Mosca diminuta,
tu juego de estío
mi mano inconsciente
barrió de un plumazo.

¿Pues no soy, acaso,
mosca como tú?
¿O es que eres humana,
tal vez, como yo?

Pues yo bailo y bebo
y canto; hasta el punto
en que un manotazo
ciego me derriba.

Si el pensar es vida
y fuerza y aliento:
y el no pensar
es muerte;

entonces yo soy
una mosca alegre,
ya viva
o muerta.

Divisa de las canciones de inocencia y experiencia

Amantes de la percepción del Hombre,
los Buenos no meditan por su cuenta,
hasta que la Experiencia les enseña
a cazar y encerrar Hadas y Duendes.

Pero entonces el Pícaro rezonga
y el Hipócita llora,
y sus Amigos muestran sus vergüenzas
y se distingue al Águila del Búho.

“Si alguna vez…”

Si alguna vez llego al Estado Humano,
el destino de una Mujer deseo:
dar órdenes a grandes y pequeños,
tener siempre la última palabra
y no pisar jamás el barro.

El abstracto humano

No existiría la Clemencia
si a nadie se enviara a la Indigencia:
y Misericordia no habría
si viviéramos siempre en la alegría;

y el miedo mutuo trae calma;
hasta salpicar de egoísmo el alma.
Luego la Crueldad su artimaña
teje, y tiende cebos con lenta saña.

Se reclina con temor santo
y humedece la tierra con su llanto:
entonces, la Humildad extiende
bajo sus pies una raíz, que prende.

Pronto la funesta maleza
del Misterio ensombrece su cabeza;
y Oruga y Mosca se alimentan
del Misterio y sus vástagos infestan.

Mas del árbol cuelga el Engaño,
que deja en la boca su dulce daño;
y el Cuervo instala su guarida
en la sombra más densa y escondida.

Dioses de tierra y mar hollaron
Natura y este Árbol rastrearon,
pero su búsqueda fue en vano:
pues sólo crece en el Cerebro Humano.

(W. Blake. Ver un mundo en un grano de arena (poesía). Ed. bilingüe Jordi Doce. Madrid: Visor Libros, 2009)