Poesía Gauchesca

Estanislao del Campo
Gobierno Gaucho

Tomé en casa el otro día
tan soberano peludo,
que hasta hoy, caballeros, dudo,
si ando mamao todavía.
Carculen cómo sería
la mamada que agarré,
que, sin más, me afiguré
que yo era el mesmo Gobierno,
y más leyes que un infierno
con la tranca decreté.
Gomitao y trompezando,
del fogón pasé a la sala,
con un garrote de tala
que era mi bastón de mando;
y medio tartamudiando,
a causa del aguardiente,
y con el pelo en la frente,
los ojos medio vidriosos,
y con los labios babosos,
hablé del tenor siguiente:
“Paisanos: dende esta fecha
el contingente concluyo;
cuide cada uno lo suyo
que es la cosa más derecha.
No abandone su cosecha
el gaucho que haiga sembrao:
deje que el que es hacendao
cuide las vacas que tiene,
que él es a quien le conviene
asigurar su ganao.
“Vaya largando terreno,
sin mosquiar, el ricachón,
capaz de puro mamón
de mamar hasta con freno;
pues no me parece güeño,
sino que, por el contrario,
es injusto y albitrario
que tenga media camapaña,
sólo porque tuvo maña
para hacerse arrendatario.
“Si el pasto nace en el suelo
es porque Dios lo ordenó,
que para eso agua les dió
a los ñublados del cielo.
Dejen pues que al caramelo
le hinquemos todos el diente,
y no andemos, tristemente,
sin tener en donde armar
un rancho para sestiar
cuando pica el sol ardiente.
“Mando que dende este istante
lo casen a uno de balde;
que envaine el corvo el Alcalde
y su lista el Comendante;
que no sea atropellante
el Juez de Paz del Partido;
que a aquel que lo hallen bebido,
porque así le dió la gana,
no le meneen catana
que al fin está divertido.
“Mando, hoy que soy Sueselencia,
que el que quiera ser pulpero,
se ha de confesar primero
para que tenga concencia.
Porque es cierto, a la evidencia,
que hoy naides tiene confianza
ni en medida ni en balanza,
pues todo venden mermao,
y cuando no es vino aguao
es yerba con mescolanza.
“Naides tiene que pedir
pase, para otro partido;
pues libre el hombre ha nacido
y ande quiera puede dir.
Y si es razón permitir
que el pueblero vaya y venga,
justo es que el gaucho no tenga
que dar cuenta adonde va,
sino que con libertá
vaya adonde le convenga.”
¿A ver si hay una persona
de las que me han escuchao
que diga que he gobernao
sin acierto con la mona?
Saquemén una carona,
de mi mesmísimo cuero,
si no haría un verdadero
Gobierno, Anastasio el Pollo,
que hasta mamao es un criollo
más servicial que un yesquero.
Si no me hubiese empinao
como me suelo empinar
la limeta, hasta acabar
lindo la habría acertao;
pues lo que hubiera quedao
lo mando como un favor
al mesmo Gobernador
que nos manda en lo presente,
a ver si con mi aguardiente
nos gobernaba mejor.

Para el que quiera

Velay paro, caballeros,
cuatro yuntas de botones,
mis espuelas, dos pellones,
una tropilla de overos,
tres lecheras, dos terneros,
una guitarra, un chapeao,
un pingo overo rosao,
un rancho, dos terrenitos,
mil ovejas, cien guachitos,
tres carretas, un recao.
Dos ponchos, tres tiradores,
unas riendas con virolas,
dos lazos, un par de bolas,
cuatro o cinco maneadores,
dos treves, tres asadores,
un chifle, cuatro bozales,
un chiripá, dos puñales,
un catre, un par de frezadas,
dos o tres tabas cargadas,
un rebenque con ramales.
Un arao viejo, un mortero,
dos yuntas de escapularios,
tres sartenes, dos rosarios,
una maleta, un yesquero,
un niño Dios, un brasero,
un bagual, dos ceñidores,
un par de escarmenadores,
dos naipes, una batea,
un trabuco, una manea,
dos frenos, tres arreadores.
Dos rasquetas, tres cinchones,
dos rastrillos y una pala,
cuatro garrotes de tala,
un lomillo, dos corriones,
tres trampas para ratones,
seis güevos de avestruz,
a que no viene la luz
que anuncia el joven guerrero
por faltarle candelero
sebo y pabilo a D. Jus…
Anastasio el pollo

Hilario Ascasubi
Cielito patriótico
dedicado al ejécito correntino, que a las órdenes del señor general Madariaga obtuvo la más completa vitoria en el Riachuelo, escarmentando para siempre a los traidores.

¡Otra vez con la vitoria
se alzó la correntinada!
¡Ah, pueblo fiel y patriota!
que no se duebla por nada.
Alla va cielo, cielito,
cielito en el Riachuelo;
los mashorqueros traidores
clavaron la aspa en el suelo.
Aquí caigo, aquí levanto,
anduvieron los patriotas,
hasta que alzaron el poncho
y ya se han puesto las botas.
¡Ay, cielo, cielo cielito!
pregúnteselo a Cabral
si toda su rosinada
no disparó a lo bagual.
Con más altivez que nunca,
otra vez los correntinos
amenazan al tirano
de todos los argentinos.
Cielito, cielo que sí,
cielo de la libertá;
a ese puebo Juan Manuel
nunquita lo humillará.
Él pensó que degollando
y destruyendo a Corrientes,
podría al fin rematar
esa cría de valientes.
Ay, cielo, cielo cielito,
cielito de la altivez,
a ver si el degollador
los sujeta de esta vez.
Allá en la Laguna Brava
su mashorca y su gobierno
ha llevado una sabliada…
que fué a lamberse ¡al infierno!
Cielito, cielo y más cielo,
cielito de la firmeza,
esa provincia tan sólo
le ha de dar en la cabeza.
Cabral, Ramírez y Borda,
con Virasoro y Galán,
que salieron a dos laos,
¡por aónde diablos irán!
Ay, cielo, cielo cielito,
cielito de la mañana,
puede que ni desensillen
en lo de Pascual Badana.
Velay, ansí son los triunfos
del gaucho Degollador;
que aquellos que más hostiga
se le alzan a lo mejor.
Cielito, cielo y más cielo,
cielo de Mocoretá,
nunca el poder del tirano
se ha de aguantar por allá.
De aquí a unos días sin duda,
el general Madariaga
con un ejército lindo
¡hasta el Paraná se traga!
Cielito, cielo y más cielo,
cielito de la esperanza,
si Urquiza escapa de aquí
puede ir allá en la confianza.
Ahi  anda el Espantadizo
gambetiando a lo avestruz,
hasta que de un redepente
le atraquen en el tus-tuz.
Cielito, cielo y más cielo,
cielito como balazo,
si de acá se va con bolas
allá le prienden el lazo.
El general Madariaga
a dos Frutos le ha escrebido,
que por allá a los rosines
muy fiero los ha tullido.
Allá va cielo y más cielo.
Ay, cielo del corralito,
y le ofrece la pionada
si tiene algún quehacercito.
Pues dicen que andan ganosos
de azotarse al Uruguay,
a cuerear la rosinada
que puede salir por ahí.
Cielito, cielo y más cielo,
cielito de Yapeyú,
¡Cristo, si caen a la encierra
los gauchos de Caguasú!
Y dice don Madariaga
que no precisa tratao,
pues para matar rosines
platicar es excusao.
Digo, mi cielo, cielito,
ya empezará el mashorquero
Juan Manuel, con este apuro,
medio a fruncir el yesquero.
Verán si al Restaurador,
viendo la correntinada
¡sable en mano! y decidida,
no se le cae la quijada.
Allá va cielo y más cielo.
Digo, mi cielo, cielito,
bien sabe que Madariaga
le anda por limpiar el pito.
Vaya pues la despedida
a los bravos correntinos
que presumen con razón
de famosos argentinos.
Cielos. ¡Viva Madariaga!
¡y sus bravos compañeros!
siñuelo de los patriotas,
terror de los mashorqueros.

(Poesía gauchesca II. Ed., pról., notas y glosario Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. México: FCE, 1984)