Samuel T. Coleridge

El argumento del suicida

Nadie me preguntó, antes que mi vida naciera,
si lo deseaba o no. ¡No podía ser!
Si la vida estaba en cuestión, concedida para probarla,
y seguir viviendo en el Sí, ¿cuál puede ser el No? Morir.

La respuesta de la naturaleza

¿Es devuelta igual que fue dada? ¿No ha empeorado
con el uso?
¡Piensa primero en lo que eres¡ ¡Acuérdate de lo que
fuiste!
Te di inocencia, te di esperanza,
Te di salud, y genio, y abundante capacidad.
¿Y me devuelves culpa, letargo, desesperación?
¡Haz el inventario, examina, compara!
Luego muere, ¡si te atreves!

La suerte de Job

El astuto Belcebú aprovechó cuantas ocasiones tuvo
de probar la constancia y paciencia de Job;
le quitó los honores y la salud,
le quitó los hijos y la riqueza,
los camellos, caballos, burros, vacas.
Y el astuto Diablo no le quitó a su esposa.

Pero el Cielo, que saca el bien del mal,
y gusta de burlar al Diablo,
había ya resuelto devolver
a Job cuanto tenía, multiplicado por dos:
sus hijos, camellos, caballos, vacas.
Insensato Diablo, ¡mira que no quitarle a su esposa!

Colonia

En Köhln, ciudad de monjes y huesos,
y afilados pavimentos de piedras asesinas,
y harapos, y brujas, y repulsivas rameras,
¡conté setenta y dos hedores,
bien definidos, y algunas pestilencias!
Ninfas que reináis en cloacas y sentinas,
el río Rin, bien se sabe,
lava vuestra ciudad de Colonia;
¡mas decidme, Ninfas! ¿Qué divino poder
lavará en adelante al río Rin?

(S. T. Coleridge. Kubla Khan y otros poemas. Antología bilingüe. Selec., pról., trad. y notas Arturo Agüero Herranz. Madrid: Alianza Editorial, 2009)